Una empresa puede revisar ventas, visitas, campañas, presupuestos y actividad comercial cada semana y, aun así, seguir sin saber con claridad qué está funcionando. El problema no suele ser la ausencia de datos, sino la falta de un criterio que los conecte con una decisión: qué mantener, qué corregir, dónde invertir tiempo y qué dejar...