Hacer buenos pasteles es imprescindible. Nadie lo discute. La calidad del producto es el punto de partida, la base mínima sobre la que se sostiene cualquier pastelería que aspire a durar en el tiempo. Sin un buen producto, no hay recorrido posible. Sin embargo, existe una realidad que muchos negocios artesanos descubren demasiado tarde: hacerlo…