Un abogado laboralista puede tener una preparación técnica excelente, conocer con profundidad la normativa aplicable y afrontar cada asunto con el rigor que exige una disciplina especialmente sensible. Sin embargo, cuando una persona necesita orientación por un despido, una baja laboral, un conflicto contractual o una reclamación de derechos, esa capacidad no siempre resulta visible...