Una empresa puede percibir que su mercado está cambiando y, aun así, no convertir esa percepción en una decisión útil. Aparecen nuevas consultas, cambian las objeciones comerciales, determinados mensajes generan más atención o los competidores empiezan a ocupar espacios que antes parecían secundarios. El problema no suele ser la falta de información, sino no disponer...